Se abre en una pestaña nueva
Urólogo privado madrid

Blog

Información y actualidad sobre Urología

5 errores frecuentes si tienes incontinencia urinaria de esfuerzo

La incontinencia urinaria de esfuerzo afecta a muchas mujeres y se manifiesta mediante pérdidas involuntarias de orina al realizar actividades tan cotidianas como toser, estornudar, reír, correr, saltar o levantar peso.

Aunque es un problema frecuente, especialmente después de los embarazos y partos o con el paso de los años, esto no significa que deba considerarse normal.

De hecho, uno de los principales problemas relacionados con la incontinencia urinaria femenina es precisamente su normalización. Muchas mujeres modifican sus hábitos, reducen su actividad física, utilizan absorbentes diariamente o incluso beben menos agua para evitar los escapes antes de consultar con un especialista.

Estos son cinco errores frecuentes que conviene evitar cuando existe incontinencia urinaria de esfuerzo.

¿Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo?

La incontinencia urinaria de esfuerzo consiste en la pérdida involuntaria de orina cuando se produce un aumento de la presión abdominal.

Puede aparecer, por ejemplo, al:

  • Toser o estornudar.
  • Reír.
  • Correr o saltar.
  • Practicar determinados deportes.
  • Levantar objetos pesados.
  • Realizar esfuerzos físicos.

Estos escapes suelen estar relacionados con una alteración de los mecanismos que permiten mantener correctamente cerrada la uretra y con cambios en las estructuras de soporte del suelo pélvico.

Es importante diferenciarla de la incontinencia urinaria de urgencia, en la que la pérdida de orina se asocia a una necesidad repentina y difícil de posponer de ir al baño. Algunas mujeres pueden presentar ambos mecanismos simultáneamente, lo que denominamos incontinencia urinaria mixta.

Error 1. Pensar que perder orina es normal por haber tenido hijos o por la edad

Este es probablemente uno de los errores más frecuentes.

Los embarazos y partos pueden afectar al suelo pélvico y aumentar el riesgo de desarrollar incontinencia urinaria. Del mismo modo, la frecuencia de este problema aumenta con la edad.

Pero existe una diferencia importante entre que algo sea frecuente y que sea normal o inevitable.

Una mujer no tiene por qué asumir que debe convivir permanentemente con los escapes simplemente porque haya tenido varios hijos o porque haya alcanzado determinada edad.

Si existe incontinencia, podemos estudiar qué mecanismo la está provocando y valorar las diferentes posibilidades de tratamiento.

Error 2. Beber menos agua para evitar los escapes de orina

Cuando una mujer observa que pierde orina, puede parecer lógico pensar: “si bebo menos, tendré menos orina y se me escapará menos”.

Sin embargo, reducir excesivamente la ingesta de líquidos no soluciona la incontinencia.

Además, una hidratación insuficiente puede favorecer una orina más concentrada y provocar otros problemas.

La cantidad de líquido necesaria no es idéntica para todas las personas y puede depender de factores como la alimentación, la temperatura, el ejercicio o determinadas enfermedades. Por eso, el objetivo debe ser mantener una hidratación adecuada, no dejar de beber para intentar controlar los escapes.

La solución debe dirigirse hacia la causa de la incontinencia.

Error 3. Considerar los absorbentes como el tratamiento

Compresas, protectores y otros productos absorbentes para las pérdidas de orina pueden resultar muy útiles para proporcionar seguridad y facilitar el día a día.

El problema aparece cuando pasan de ser una herramienta para manejar los síntomas a convertirse en la única respuesta durante años.

Los absorbentes no tratan la causa de la incontinencia urinaria.

Pueden utilizarse de manera temporal o ser necesarios en determinadas circunstancias, pero una mujer con pérdidas de orina debería conocer si existen alternativas que permitan reducir o controlar directamente esos escapes.

Dependiendo de cada caso, estas pueden incluir rehabilitación del suelo pélvico, modificaciones de determinados hábitos u otros procedimientos médicos o quirúrgicos.

Error 4. Pensar que la única solución para la incontinencia es operarse

En el extremo contrario encontramos a las pacientes que retrasan la consulta porque piensan que acudir al especialista significará necesariamente terminar en un quirófano.

Esto tampoco es cierto.

La cirugía puede ser una alternativa muy eficaz para determinadas mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo, pero no todas las pacientes necesitan una intervención.

Rehabilitación del suelo pélvico

El entrenamiento supervisado de la musculatura del suelo pélvico constituye uno de los principales tratamientos conservadores de la incontinencia urinaria de esfuerzo.

El objetivo es mejorar la fuerza, resistencia y coordinación de los músculos que participan en el soporte de la vejiga y la uretra.

No se trata simplemente de realizar ejercicios de Kegel por cuenta propia. Una valoración especializada permite determinar cómo funciona el suelo pélvico y establecer un programa adaptado a las necesidades de cada paciente.

En muchas mujeres puede conseguir una mejoría significativa de los síntomas y constituye habitualmente una de las primeras alternativas terapéuticas.

¿Cuándo puede ser necesaria la cirugía?

Cuando la incontinencia es importante, afecta significativamente a la calidad de vida o persiste a pesar de un tratamiento conservador adecuado, podemos valorar diferentes procedimientos.

Entre las opciones utilizadas para determinados casos de incontinencia urinaria de esfuerzo se encuentran los cabestrillos o bandas suburetrales, además de otras técnicas cuya indicación dependerá de las características de cada paciente.

Por tanto, cirugía y fisioterapia no deben entenderse como alternativas enfrentadas. Forman parte de diferentes posibilidades dentro de un tratamiento individualizado.

Error 5. Esperar demasiado tiempo antes de consultar

Vergüenza, resignación o pensar que los escapes son normales hace que algunas mujeres pasen años adaptando su vida a la incontinencia antes de solicitar ayuda.

Empiezan a utilizar ropa determinada, buscan constantemente dónde se encuentra el baño, dejan de correr, evitan saltar, reducen su actividad deportiva o incluso limitan determinadas situaciones sociales por miedo a sufrir un escape.

La incontinencia puede terminar afectando al deporte, la vida social, el trabajo, la sexualidad y la autoestima.

No existe una cantidad mínima de escapes que una mujer deba soportar antes de consultar. Si las pérdidas se repiten o comienzan a condicionar la vida cotidiana, merece la pena realizar una valoración.

¿Cómo se estudia la incontinencia urinaria de esfuerzo?

El primer paso es determinar qué tipo de incontinencia presenta realmente la paciente y cuáles son los factores que están contribuyendo a ella.

La valoración puede incluir una historia clínica detallada, exploración del suelo pélvico y diferentes pruebas en función de las características de cada caso.

También puede resultar útil conocer cuándo se producen los escapes, con qué intensidad, qué actividades los desencadenan y si existen otros síntomas como urgencia, aumento de la frecuencia urinaria, dificultad para vaciar la vejiga o sensación de prolapso.

No todas las mujeres necesitan las mismas pruebas.

El objetivo es obtener la información necesaria para establecer un diagnóstico correcto y seleccionar el tratamiento de la incontinencia urinaria más apropiado.

¿Se puede prevenir que la incontinencia urinaria empeore?

No todos los factores de riesgo pueden modificarse, pero existen medidas que pueden ayudar a proteger el suelo pélvico y reducir determinados factores que favorecen los escapes.

Mantener un peso saludable, tratar el estreñimiento crónico, evitar el tabaquismo, controlar los problemas que provocan tos persistente y realizar correctamente ejercicios de suelo pélvico cuando estén indicados pueden formar parte de esta estrategia.

En mujeres que practican deporte o actividades de alto impacto y presentan síntomas, también puede ser recomendable valorar específicamente cómo responde el suelo pélvico durante el ejercicio.

No normalices las pérdidas de orina

La incontinencia urinaria de esfuerzo es frecuente, pero no debe asumirse como una consecuencia inevitable de ser mujer, haber tenido hijos o cumplir años.

Tampoco debemos intentar solucionarla dejando de beber agua ni asumir que utilizar absorbentes durante el resto de la vida es la única alternativa.

Y consultar no significa necesariamente tener que operarse. En muchas pacientes, la rehabilitación del suelo pélvico y otras medidas conservadoras pueden conseguir una mejoría importante. En otras, disponemos de tratamientos adicionales que pueden adaptarse a las características y gravedad del problema.

En el Instituto Urológico IGB realizamos una valoración individualizada de los problemas de incontinencia urinaria y suelo pélvico para determinar su causa y establecer el tratamiento más adecuado en cada paciente.

No normalices los escapes de orina. Recuperar calidad de vida puede empezar por consultar el problema.

Preguntas frecuentes sobre la incontinencia urinaria de esfuerzo

¿Es normal perder orina después de haber tenido hijos?

Los embarazos y los partos son factores de riesgo para desarrollar incontinencia urinaria, pero eso no significa que los escapes deban considerarse normales ni que haya que convivir con ellos indefinidamente. Si aparecen pérdidas al toser, estornudar, correr o realizar esfuerzos, es recomendable valorar el estado del suelo pélvico.

¿Puedo solucionar la incontinencia urinaria haciendo ejercicios de Kegel?

El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede ser muy eficaz en determinadas mujeres, pero debe realizarse correctamente. No todas las pacientes presentan el mismo problema y hacer ejercicios sin una valoración previa puede no ser suficiente. Siempre que sea posible, es preferible realizar un programa de rehabilitación del suelo pélvico supervisado e individualizado.

¿Cuándo hay que operar una incontinencia urinaria de esfuerzo?

No todas las pacientes necesitan cirugía. Habitualmente se valoran primero las características y gravedad de la incontinencia y las alternativas conservadoras apropiadas. Si los escapes continúan teniendo un impacto importante en la calidad de vida pese al tratamiento conservador, pueden estudiarse opciones quirúrgicas para la incontinencia urinaria de esfuerzo.