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PROLAPSO GENITAL

La cirugía no es suficiente para solucionar el prolapso

PROLAPSO DE ÓRGANOS PÉLVICOS EN LA MUJER:

El prolapso genital consiste en que alguna de las vísceras (útero, vejiga, recto, intestino) habitualmente localizadas en la pelvis femenina (porción inferior del abdomen) se descuelga y asoma a través de la vagina. Esta situación se produce por un debilitamiento de los elementos de soporte de dichas vísceras. Lo que la paciente percibe es que hay un bulto que asoma a través de la vagina. El prolapso se clasifica en grados (del 1 al 4) en función de lo que llegue a asomar por la vagina. A medida que evoluciona, el bulto va siendo más voluminoso y cada vez está más tiempo fuera que dentro. Llegados a este punto, las molestias para la paciente suelen ser importantes y muy limitantes.

Las opciones de tratamiento son tres:

  • Colocación de un pesario: dispositivo plástico que se introduce en la vagina e impide que salga el prolapso. No lo resuelve, pero evita las molestias.
  • Tratamiento con fisioterapia (rehabilitación de suelo pélvico)
  • Corrección quirúrgica: la cirugía del prolapso puede realizarse por vía vaginal o laparoscópica; utilizando o no mallas; etc. dependiendo de cada caso

Nuestro enfoque terapéutico se podría concretar en los siguientes puntos:

  • Sólo se deben operar aquellos prolapsos que realmente causan una molestia a las pacientes y sean de un grado III o IV. La simple presencia de un bulto vaginal, cuando no causa problemas, no es motivo para intervenir quirúrgicamente.
  • En aquellas pacientes que, teniendo un prolapso grado III o IV, no quieran o puedan ser intervenidas, les propondremos la colocación de un pesario como solución paliativa. El pesario también puede ser necesario colocar antes de una intervención quirúrgica para evitar las erosiones, la irritación y la atrofia vaginal que se haya podido producir por el roce de la mucosa vaginal (la capa superficial de la vagina) con la ropa interior y la piel. De esta forma conseguimos que se recupere la mucosa y mejoramos los resultados de la cirugía.
  • También solemos recomendar, antes de la intervención quirúrgica o durante el tratamiento con fisioterapia, la aplicación de cremas con estrógenos en la vagina, con la intención de mejorar las condiciones de la mucosa.
  • La fisioterapia la recomendamos a todas la pacientes: las que tienen un prolapso grado I o II, como solución única; y, las que han sido intervenidas, para mejorar su potencia muscular y la resistencia de los elementos de soporte de la pelvis. Con la cirugía se recoloca todo en su sitio, utilizando mallas o suturas para anclar la vagina en su posición, pero no se actúa sobre la musculatura del suelo de la pelvis. Al añadir la fisioterapia, una vez reparado el prolapso, conseguimos potenciar dicha musculatura y las estructuras de anclaje, reducir las probabilidades de recidiva, resolver otros problemas asociados y, en definitiva, mejorar la satisfacción de las pacientes con el resultado final del tratamiento.

Así pues, cuando decimos que la cirugía no es suficiente, como tratamiento aislado del prolapso, nos estamos refiriendo a que las pacientes candidatas a cirugía podrían necesitar la colocación de un pesario y un tratamiento estrogénico vaginal previos a la intervención y, a todas ellas, les propondremos realizar un tratamiento personalizado de fisioterapia después de haber sido operadas. Con este enfoque terapéutico, estamos consiguiendo un porcentaje de satisfacción de las pacientes superior al 95%.

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