Lo que debes saber

La incontinencia urinaria se define como la existencia de pérdidas de orina de manera involuntaria, en una cuantía tal que ocasiona al paciente un problema social, psicológico, laboral o de cualquier otra índole.

Hay muchos tipos de incontinencia urinaria que se manifiestan clínicamente de manera diferente: escapes de orina por un simple estornudo o con los esfuerzos; escapes asociados a urgencia incontrolable y repentinas ganas de orinar; escapes no conscientes, etc.

La incontinencia urinaria es un problema bastante frecuente, tanto en pacientes jóvenes como en mayores. La prevalencia es mayor en las mujeres. La incontinencia de esfuerzo afecta, de manera preferente, a mujeres de entre 35 y 60 años. La incontinencia por urgencia afecta especialmente a los mayores de 65 años, tanto varones como mujeres.

La incontinencia urinaria tiene una gran repercusión sobre la calidad de vida de los pacientes que la padecen, especialmente en los casos de incontinencia por urgencia. La severidad suele aumentar conforme pasa el tiempo.  

Si has notado que se te escapan algunas gotas de orina sin querer en varias ocasiones, cuidado, podrías estar iniciando un proceso de incontinencia urinaria.

Causa de la incontinencia urinaria

El primer objetivo, cuando nos enfrentamos a un paciente con escapes de orina, es el determinar el tipo exacto de incontinencia que presenta y cuáles son los factores determinantes de la misma.

Para ello, es fundamental la historia clínica (recogiendo toda la información posible sobre las pérdidas de orina, importancia de estas, circunstancias en las que se produce, etc.), la exploración física y la realización de estudios adicionales. En este sentido resulta de especial interés el llamado estudio urodinámico, que nos va a permitir conocer con mayor precisión cómo y por qué se producen los escapes.

Desde una perspectiva genérica, habrá que considerar posibles alteraciones anatómicas, funcionales o neurológicas como factores determinantes para la aparición de la incontinencia.

  • Factores anatómicos: Tales como la existencia de un prolapso o descolgamiento de la uretra, prolapso vesical o cistocele, atrofia de la mucosa uretral, existencia de una uretra fija o rígida, estrechez en la uretra, cicatrices en la vejiga, etc.
  • Factores funcionales: presencia de una vejiga de baja capacidad o que se acomoda mal al aumento de volumen; descoordinación en el funcionamiento de la vejiga; aparición de contracciones del músculo detrusor de la vejiga de manera involuntaria, etc.
  • Factores neurológicos: la existencia de enfermedades o problemas neurológicos que afecten a los centros de la micción puede condicionar una alteración en los mecanismos de control del llenado y vaciado vesical, desencadenando así la aparición de una incontinencia urinaria que genéricamente se denomina vejiga neurógena.

¿Cómo se clasifica la incontinencia urinaria?

Una vez hayamos establecido la causa de la incontinencia urinaria, podremos clasificarla como:

  • Incontinencia de esfuerzo.
  • Incontinencia urinaria de urgencia, con o sin hiperactividad del detrusor
  • Incontinencia  mixta.
  • Incontinencia por rebosamiento
  • Otras formas de incontinencia

La incontinencia urinaria de esfuerzo

Es aquella en la que las pérdidas urinarias se producen cuando el paciente hace un esfuerzo que incremente la presión abdominal: tose; estornuda, se ríe, realiza maniobra de valsalva (forzar la salida de aire con la glotis cerrada), hace ejercicio físico, etc. Cualquiera de estas situaciones puede ser suficiente para ocasionar pérdidas urinarias.

La incontinencia urinaria de urgencia

Es aquella forma de incontinencia en la que las pérdidas de orina van precedidas de un deseo imperioso de orinar que no llega a controlarse. Normalmente se producen por la contracción involuntaria e intempestiva del músculo detrusor (incontinencia urinaria por hiperactividad del detrusor). Las pérdidas suelen ser más importantes que en el caso de la incontinencia de esfuerzo y también la repercusión sobre la calidad de vida. Este tipo de escapes suelen asociarse a urgencia, frecuencia, nicturia, etc.

Incontinencia urinaria mixta

Es cuando coexisten ambos tipos de incontinencia.

Por rebosamiento

Se trata de una forma de incontinencia que se produce cuando hay una obstrucción en la salida de la orina desde la vejiga. La vejiga va acumulando orina hasta que se supera el umbral de presión de cierre de esta y se produce un pequeño escape. Este escape es suficiente para aliviar la presión dentro de la vejiga hasta que se vuelva a acumular un poco más de orina. Esta forma de incontinencia se caracteriza por la aparición de fugas de orina constantes, sin sensación alguna asociada, a la vez que la vejiga está muy dilatada y se comporta como un saco lleno de líquido. Es más frecuente en varones mayores con antecedentes de problemas de próstata.

Idiopática

Cuando no hay una causa aparente, y por tanto no encaja en ninguna de las causas mencionadas.

Severidad de la incontinencia urinaria:

Podemos clasificar las incontinencias urinarias como leves, moderadas o severas, atendiendo a dos criterios fundamentales: la cantidad de las pérdidas (gotas, chorro, gran cantidad) y la frecuencia con la que se producen (ocasional, frecuente, diaria). Combinando ambos criterios podremos definir el llamado índice de severidad de Sandvik. También podemos estimar la severidad de los escapes en función de las necesidades de absorbentes que se precisan (cantidad y tipo).

  • Incontinencia urinaria leve: cuando el paciente tiene escapes de escasa cuantía (gotas) y de manera ocasional.
  • Incontinencia urinaria moderada: pérdidas de mayor cuantía o frecuencia
  • Incontinencia urinaria severa: pérdidas de gran cantidad o pérdidas diarias

Tratamiento para la incontinencia urinaria

Para iniciar un tratamiento es crucial determinar el tipo de incontinencia, es decir, la causa que la produce.

En todos los casos va a ser importante implementar una serie de medidas tales como: regular la ingesta de líquidos y la frecuencia del vaciado vesical; evitar alimentos o sustancias con efecto irritante sobre la vejiga (cafeína, picantes, alcohol, ácidos, grasas, etc.), evitar el tabaco, que deteriora las estructuras de soporte y sujeción de la pelvis, evitar el estreñimiento, pérdida de peso en paciente obesos, etc.

También va ser útil la realización de ejercicios de suelo pélvico, fortaleciendo la musculatura estriada y aumentando la resistencia del esfínter de la uretra.

En los casos leves, estas medidas pueden ser suficientes para resolver el problema y evitar su progresión. En cualquier caso, siempre es recomendable consultar a un especialista que valore la situación y proponga la mejor alternativa terapéutica para cada paciente.

Más información sobre el tratamiento para la incontinencia urinaria >

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Referencias

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