Cirugía láser de próstata

La fotovaporización de la próstata con láser es una técnica desarrollada en la prestigiosa clínica Mayo (Rochester, Minnesotta, EEUU), después de más de 5 años de investigación. Desde entonces han sido numerosos los grupos que han incorporado este procedimiento a su rutina urológica para el tratamiento quirúrgico del adenoma de próstata.

En Instituto Urológico llevamos más de 13 años realizando este procedimiento, siendo uno de los grupos pioneros en la incorporación de la técnica y con mayor número de pacientes operados. Recientemente hemos adquirido un equipo láser de Thulio, de última generación, que permite reducir el tiempo de la cirugía y minimiza las complicaciones y problemas que planteaban los aparatos previos.

El procedimiento consiste en eliminar vaporizar la próstata mediante un haz de luz láser. Este láser se dirige, por medio de una fibra óptica, hacia el tejido prostático a través de la uretra. La intervención se realiza sin incisiones externas, a través del conducto de la orina ( Enlace con video que describe el procedimiento: http://www.youtube.com/watch?v=hFTb9qICMn0 ).

Al incidir la luz láser sobre el tejido prostático provoca su vaporización (fotovaporización), consecuencia del incremento localizado de la temperatura. Esto supone que ese tejido prostático desaparece, transformándose en vapor de agua, quedando mínimos residuos tisulares. Al mismo tiempo, se consigue coagular los vasos sanguíneos (fotocoagulación), evitándose el sangrado de la próstata, una de las mayores complicaciones de la cirugía convencional. Esta circunstancia posibilita la intervención en pacientes anticoagulados, con anemia, etc. Con los nuevos equipos es también posible realizar fotorresección de la próstata (recortar la próstata en pequeños fragmentos que luego son extraidos a través de la uretra, como se hace con la técnica de resección convencional). También es posible la enucleación, que consiste en separar con la fibra láser los diferentes lóbulos de la próstata, que son extraidos en una sola pieza.

No hay limitación, por el tamaño de la próstata, para su uso. Es posible emplear esta técnica en todos los casos, independientemente del tamaño que tenga la glándula prostática. Para próstatas pequeñas, se suele recurrir a la fotovaporización. Con esta técnica se consigue eliminar unos 2 g de tejido por minuto de cirugía eficaz. En caso de próstatas mayores, se recurrirá a la fotorresección, cuyo rendimiento es de hasta 8 g por minuto. Finalmente, en las próstatas más grandes tendremos que recurrir a la enucleación. 

Las ventajas que aporta esta técnica con respecto a los procedimientos clásicos (Resección transuretral o prostatectomía abierta) son numerosas:

  • Es posible realizar el tratamiento por vía transuretral en todos los casos

  • Se minimiza el riesgo de sangrado, que es de menos de un 0'5%

  • Se reduce el tiempo de ingreso hospitalario: utilizando el láser es posible realizar la intervención y dar de alta al paciente en pocas horas. El ingreso hospitalario será de entre 6 y 24 horas. Con la resección transuretral este ingreso se prolonga hasta los 3-5 días y con la prostatectomía abierta hasta 5-7 días.

  • El tiempo durante el cual es necesario llevar sonda vesical también se reduce. En casi todos los pacientes se retira la sonda vesical en 48-72 h.

  • La recuperación del paciente es muy rápida. Su reincorporación a la vida normal es prácticamente inmediata.

  • El alivio de los síntomas es inmediato, desde el mismo momento en que se retira la sonda y se da de alta al paciente.

  • Los resultados, en términos de mejoría clínica, son superponibles a los conseguidos con las técnicas clásicas.

  • La mejoría se mantiene con el paso del tiempo. En los ensayos clínicos realizados se pudo comprobar que la mejoría clínica se mantenía pasados 5 años desde la intervención.

  • Las complicaciones más importantes de la cirugía convencional, la incontinencia urinaria y la impotencia, son mínimas, prácticamente nulas, con esta nueva técnica.

Los resultados, a medio y largo plazo, son absolutamente iguales a los de las técnicas convencionales, mientras que las complicaciones y complejidad del procedimiento no tienen comparación. Por todo ello, esta técnica se va imponiendo como procedimiento de elección. En pacientes con problemas médicos asociados que tengan un riesgo quirúrgico moderado o grande, este debe ser el procedimiento elegido para operarse de próstata con garantías.

Si desea saber más acerca de la experiencia del Instituto Urológico IGB (Dr. Galmés) en este asunto, visite su blog  donde encontrará reseñas acerca de su participación en diferentes eventos nacionales e internacionales; premios; reconocimientos recibidos, etc.