En una entrada anterior describía los factores predisponentes para padecer infecciones del tracto urinario (ITUs), de manera que la primera indicación para evitarlas sería conocer cuales son esos factores predisponentes para tratar de evitarlos, solucionarlos o esquivarlos. A continuación plantearé las opciones actualmente disponibles para evitar las ITUs que han demostrado cierta eficacia en los estudios realizados:

  1. Consejos útiles: En primer lugar, daremos algunos consejos útiles para prevenir las infecciones urinarias:
    • Beber unos 2 litros de líquidos al día, repartidos de forma homogénea a lo largo de la jornada
    • Vaciar la vejiga cada 3-4 h por el día y cada 6-7 h por la noche
    • Buena higiene de la zona anal, perineal y vulvar: lavarse bien tras la deposición, limpiarse de alante hacia atrás, evitando arrastrar gérmenes de la zona anal a la vaginal.
    • Evitar ropa mojada o húmeda en contacto con genitales; son preferibles las prendas de algodón y holgadas para evitar la humedad.
    • Vaciar la vejiga tras el coito
    • Evitar el uso de espermicidas o diafragmas vaginales como métodos anticonceptivos
  2. Tratamiento con arándanos rojos: El arándano rojo contiene una sustancia denominada proantocianidina (PAC) con efecto sobre la adhesión de las bacterias al epitelio de la vejiga. Las PAC bloquean los receptores específicos a los que se anclan las bacterias, impidiendo la infección (es necesario que las bacterias se fijen a las paredes de la vejiga para que causen una infección) y facilitando su eliminación por arrastre con la orina.
  3. Tratamiento con D-Manosa: La manosa es un azúcar simple que tiene una gran afinidad para unirse a las fimbrias bacterianas (apéndices que tiene las bacterias para pegarse a la pared de la vejiga), evitando su adhesión a la mucosa del tracto urinario. La afinidad de la D-manosa por la fimbrias es tan grande que puede incluso despegar bacterias que ya estaban adheridas a las paredes vesicales.
  4. Estrógenos vaginales: En muchas mujeres postmenopáusicas se produce una progresiva atrofia de la mucosa vaginal, lo que condiciona una modificación del contenido de microorganismos que normalmente colonizan la vagina (microbiocenosis vaginal), reduciéndose la cantidad de gérmenes beneficiosos (saprofitos) que son sustituidos por gérmenes capaces de causar infecciones (patógenos). Por ello puede resultar muy útil la administración de estrógenos vaginales que eviten o restituyan ese epitelio atrofiado y esa microbiocenosis normal.
  5. Tratamiento oral con lactobacilus: Se ha demostrado que la administración oral de lactobacilus es capaz de aumentar la cantidad de estos gérmenes en el ano y en la vagina, contribuyendo a restablecer la microbiocenosis normal de ésta.
  6. Vacunas: En los últimos años se ha comprobado la eficacia de vacunas orales frente a los gérmenes que más frecuentemente ocasionan ITUs. Es posible administrar vacunas genéricas o vacunas específicas solo con elementos de aquellos gérmenes que han causado infecciones urinarias previas en un determinado paciente.
  7. Profilaxis antibiótica postcoital: como ya dijimos en la entrada anterior, las relaciones sexuales con penetración es uno de los factores predisponentes más importantes para padecer ITUs en mujeres jóvenes. En estos casos será de gran utilidad la administración de una pequeña dosis antibiótica tras el coito, lo que evita más del 95% de las infecciones urinarias.
  8. Profilaxis antibiótica continua: En aquellas mujeres que presenten infecciones frecuentes, que no respondan a otros tratamientos más sencillos, se recomienda la utilización de antibióticos a bajas dosis durante un tiempo prolongado. La utilización de antibióticos adecuados a dosis apropiadas es muy eficaz (se reduce el riesgo de nuevos episodios en más del 90% de los casos) y muy bien tolerada (mínimos efectos secundarios). Por tanto, esta es una estrategia muy recomendable para aquellas mujeres en las que han fallado otras medidas previas. La duración del tratamiento nunca será inferior a 4-6 meses.
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